Magnífico ejemplo de integración entre arquitectura, decoración escultórica y pintura, la Iglesia de San Pietro in Valle es una perfecta síntesis entre los numerosos lenguajes de la pintura provincial de Las Marcas y las grandes tradiciones culturales romana y boloñesa. Se trata de uno de los ejemplos más destacados del fastuoso arte barroco en tierras marcigianas.
Así llamada porque surgió junto al antiguo desnivel (ad vallum) entre la ciudad romana y la costa adriática, la Iglesia de San Pietro in Valle, situada en pleno centro histórico, representa uno de los mejores ejemplos del barroco de Las Marcas.
Construida sobre las ruinas de una antigua iglesia fundada por la Congregación de los Padres Oratorianos en el siglo VIII, la nueva estructura, de mayores dimensiones, fue terminada en 1610 gracias a las aportaciones de familias nobles de Fano, en particular la de Girolamo Gabrielli. La iglesia, con planta de cruz latina y seis capillas laterales, coronada por un alto tambor con cúpula, fue consagrada en 1617, aun cuando las decoraciones no estaban completamente finalizadas. Con la fachada desnuda, privada del revestimiento previsto, y sus ladrillos a la vista que contrastan con el interior riquísimo en dorados, estucos, mármoles y pinturas, San Pietro in Valle es sin duda uno de los ejemplos más llamativos del esplendor barroco en la región.
La ornamentación de la iglesia fue realizada entre 1618 y 1620 por el artista romano Pietro Solari —activo también en la Capilla Nolfi de la Catedral— y por el urbinate Antonio Viviani, llamado “el Sordo”.
De Viviani son los grandes frescos que decoran las bóvedas de la nave y del presbiterio, así como los situados a los lados del ventanal de la fachada. También suyas son la Anunciación que domina la pared del altar mayor y las dos telas laterales de la capilla dedicada a San Pablo.
La fastuosa decoración barroca de la cúpula fue realizada por el boloñés Lauro Buonaguardia entre 1699 y 1700. Al alzar la vista, en el cruce de los brazos de la planta en cruz latina, destaca el contraste entre blanco y oro en un estallido de ángeles, bienaventurados y, dentro de los medallones, los cuatro evangelistas.
De valor y belleza excepcionales era la “galería de raras pinturas” que decoraba el altar mayor y las seis capillas laterales. En la primera capilla de la izquierda destaca, por su delicadeza estilística, la Anunciación de Guido Reni; mientras que en la de la derecha se admira la luminosa Virgen que aparece a San Felipe Neri, de Luigi Garzi.
Entre otros nombres ilustres que trabajaron en la iglesia, dejando obras de extraordinaria calidad, figuran el Guercino, el pesarese Simone Cantarini y G. F. Guerrieri de Fossombrone.
Varias obras fueron saqueadas durante la época napoleónica, entre ellas la espléndida pintura de Guido Reni de 1626, Cristo entrega las llaves a San Pedro, actualmente expuesta en el Museo del Louvre. En San Pietro in Valle se conserva una copia del siglo XIX realizada por Carlo Magini; las demás y valiosísimas obras se encuentran hoy en la Pinacoteca del Palacio Malatestiano.